Recomendación de Activos en el Plan Aragonés de Actividad Física para la Salud
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La actividad física es fundamental para tener una vida saludable para todas las personas, pero está demostrado que tiene un impacto aún mayor en personas con riesgo de padecer alguna de las enfermedades crónicas no transmisibles más comunes (diabetes, enfermedades respiratorias y enfermedades cardiovasculares). Además, la actividad física grupal ayuda a crear espacios de encuentro y así fomentar las relaciones sociales entre personas que pueden estar pasando por un periodo de soledad no deseada.
Descubre en qué consiste cada enfermedad, cómo la actividad física puede ser beneficiosa y qué tipo de ejercicio se aconseja según la evidencia. Para más información, se incluyen enlaces a varias guías para profundizar.
Se caracteriza por una alteración en la homeostasis de la glucosa, bien sea por ausencia de la principal hormona que la regula (insulina), bien sea porque su efecto se ve atenuado. La actividad física programada ha demostrado efectos beneficiosos en ambos tipos de origen de la patología, siendo uno de los efectos principales la mayor sensibilidad a la insulina y por tanto, mejor control de sus niveles. Durante la actividad física se producen ciertas adaptaciones celulares, entre las que se incluye la mayor expresión de transportadores GLUT4, lo que supone un efecto similar al de la insulina. Es por ello que los y las usuarias del servicio PAFIS que presenten esta patología van a tener potencialmente grandes beneficios.
Es un trastorno que tiene como característica una menor capacidad de los pulmones para introducir aire en cada ventilación, lo que limita la capacidad respiratoria de la persona que lo padece. Generalmente, esta limitación ventilatoria tiene asociadas otras patologías vinculadas con la incapacidad de realizar actividad física, generándose un círculo vicioso en torno a ella. La poca capacidad ventilatoria hace que la persona realice poca actividad física y esto trae asociado sarcopenia y osteoporosis. A su vez, estas limitaciones del sistema musculoesquelético hacen que la persona haga menos actividad física y que, por tanto, su capacidad pulmonar empeore. Por esto, los y las usuarias del servicio PAFIS con esta patología podrán beneficiarse tanto en dicha afección, como en las comorbilidades que puedan presentar.
Son alteraciones del corazón y/o de los vasos sanguíneos. Las alteraciones de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón y el cerebro, o los trombos que puedan desprenderse y alojarse en estos, son las afecciones más graves ya que se ve disminuido o interrumpido el flujo de sangre a estos órganos vitales. El origen de estos trastornos puede tener su causa en la presencia de una combinación de factores de riesgo (tabaquismo, obesidad, inactividad física, consumo de alcohol, hipertensión arterial, diabetes y/o dislipidemias). El ejercicio físico es una estrategia de prevención muy eficaz en estas enfermedades, ya que mejora la función del corazón, de los vasos sanguíneos y ayuda a controlar mejor las grasas.
Se presenta cuando las personas no tienen suficientes relaciones interpersonales o éstas no son de la calidad deseada. Es una situación que no se ha elegido. Puede perjudicar el bienestar físico y emocional y aumentar las conductas de riesgo como el sedentarismo o el consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol). Aunque afecta a todas las personas en algún momento de la vida, es más frecuente y de mayor duración en personas mayores con un mayor riesgo de convertirse en crónica. Por esto, se recomienda hacer actividades grupales, para fomentar la socialización de las personas que puedan encontrarse en situación de soledad no deseada y además reducir el sedentarismo como potencial factor de riesgo añadido.